Andrés Vázquez de Sola llenó la Casa de la Memoria y le cantó a Carrero Blanco

Andrés Vázquez de Sola recibió un emotivo y divertido homenaje en la Casa de la Memoria La Sauceda de Jimena de la Frontera el viernes 7 de abril de 2017, año en que el artista sanroqueño cumple 90. Organizado por el Foro por la Mewmroia del Campo de Gibraltar, el acto contó con las intervenciones del propio homenajeado, de Felipe Alcaraz y Juan Gómez Macías, además de Andrés Rebolledo, presidente del foro. El salón de actos se llenó completamente.

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“Bienvenidos al primer festival de chistes sobre Carrero Blanco”, comenzó a presentar el acto Juan León Moriche, periodista del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar que, reconocido su error, pero sin disculparse por ello ante la autoridad judicial, presentó a Andrés Rebolledo, presidente del foro, para que abriera oficialmente el acto. El presidente habló ya con seriedad de su tocayo y dijo que cuando la sátira y el humor vuelven a estar perseguidos en España el homenaje a un maestro de la sátira como Andrés es más oportuno que nunca. Rebolledo añadió cosas como éstas:
“Andrés Vázquez de Sola ha demostrado a lo largo de su vida lo que decía una revolucionaria alemana: la libertada solo es posible en la lucha por la liberación. Toda su producción en forma de viñetas, de cuadros o de escritos es un ejercicio de libertad, de libertad total, de libertad inteligente y comprometida, al servicio de la causa de los trabajadores, del progreso y de la igualdad de todos los seres humanos”.
Y añadió: “Como perseguido por el franquismo y ninguneado por la democracia, Andrés sabe bien lo que es sufrir pero nunca se ha rendido, nunca ha renunciado a sus principios y a luchar por sus ideas". Es un ejemplo de coherencia y trabajo honesto. Es un imprescindible”.
Vino aquí la proyección de la película Trazos de una vida, dirigida por Pablo Lara y Manuel Broullón en 2013, en la que se cuenta buena parte de la vida de Andrés. Con los testimonios del propio periodista y artista, más los de Julio Anguita, Antonio Fraguas Forges y Juan José Téllez, el documental traza una semblanza de la vida de Andrés, que al mismo tiempo es un retrato de la historia de España desde la década de los cincuenta del siglo pasado hasta la actualidad.
Felipe Alcaraz, es secretario general del PC y ex presidente del PCE, amigo personal de Andrés, recordó los primeros años de Andrés como dibujante en Granada, su huida a Madrid y después a París, donde vivió como inmigrante ilegal mientras esperaba que se le reconociera su estatuto de refugiado político y pasó hambre y frío.
-Yo no sé si debajo de aquellos puentes del Sena podías dormir Andrés-, dijo Alcaraz.
-Y soñar -matizó Vázquez de Sola.
-Soñaba como Pancarta, con pollos- agregó
Felipe Alcaraz dijo después que Andrés es un pintor de los tiesos, de la gente de abajo, de los pobres del mundo, de la gente de abajo, de los que no tienen voz. “De los que en un momento determinado salen a la superficie y constituyen un sujeto histórico que lo puede cambiar todo, como ha ocurrido a veces en España con menos muertos incluso de los que hubo en la transición”, afirmó Alcaraz. El también ex diputado recordó como ejemplos de esta idea las elecciones del 12 de abril de 1931 y la pacífica proclamación de la Segunda República española dos días más tarde, o el 15 de mayo de 2011, cuando, autoconvocada por jóvenes, miles de persones se encontraron en las plazas y avenidas de las ciudades de España.
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El pintor y escritor sanroqueño Juan Gómez Macías se recordó a sí mismo como adolescente que recibía desde Francia discos prohibidos que le mandaba Andrés y como admirador de su obra, junto a otros jóvenes artistas como Juan José Téllez o José Guerra. Juan Gómez Macías describió las cualidades de Andrés como caricaturista y `pintor, y elogió su enorme capacidad para pintar no al personaje sino a la persona que caricaturiza, y su capacidad para sondear en la condición humana. Gómez Macías dice que Andrés pinta con ternura incluso a los hijos de la gran puta, y siempre con eficacia para con pequeños detalles desvelar, esclarecer la intimidad del retratado.
Juan José Téllez faltó a la cita, pero sus palabras las leyó para el público Juan León Moriche. Téllez escribió cosas como estas:
“Algunos preferirán, sin duda, evocar al Andrés Vázquez de Sola doblemente marxista, de don Carlos y de don Groucho, al que durmió como un clochard bajo los puentes del Sena antes de compartir cama, en el mejor sentido de la palabra, con Gabriel García Márquez. Fue obrero de andamio e ingeniero del verso, como quería Celaya, estrella de Le Canard Enchainé aunque él prefería encadenar los patos del fascismo. Llegó a ser candidato al Senado por su Partido Comunista, pero tuvo el buen gusto de no resultar elegido, aunque sigue siendo castrista de Angélica, su auténtica y definitiva revolución permanente”.
Y concluían las palabras del escritor algecireño:
“A Francisco Ayala, cuando le preguntaban cómo había llegado a ser centenario, solía responder: “Tenga usted en cuenta que nunca he hecho deporte”. Si se lo preguntasen a Andrés Vázquez de Sola, que va camino de esa edad, tendría que contestar: “Tenga usted en cuenta que nunca me he puesto de rodillas”. Su memoria histórica debiera ser la nuestra.
Andrés Vázquez de Sola intervino en último lugar y empezó con una confesión: “Franco no supo dominarme, pero en cambio mi mujer sí. Y ella me dice no digas palabrotas, porque algunas veces se me escapa alguna, entonces, para no decir palabrotas, y decir las cosa en serio pues me he permitido escribir unas palabras… Y si soy demasiado latazo, para no decir coñazo, pues ustedes se van discretamente”.
“Para las personas de mi edad la historia reciente no es la que está escrita en los manuales, son recuerdos que hieren nuestra historia personal. En la guerra civil que nos fue impuesta por un grupo de caciques y perpetrada por un cuartelón de militares traidores a su patria, hubo en todas las familias víctimas y victimarios”, añadió Vázquez de Sola. “Algunos actuaron en un campo o en otro por interés, otros por convicción, el de más allá por instinto de conservación y muchos porque cayeron por azar en una zona geográfica que las vicisitudes bélicas pintaron de rojo o azul forjando su destino. En todos los pueblos hay eso”.
Andrés continuó de este modo: “Hace ya por lo menos cincuenta años, el Partido Comunista de España propugnó la política de reconciliación nacional y los militantes la aprobamos considerando que debíamos honrar como se debe a nuestros camaradas héroes, mártires o víctimas, pero sin que nuestro afán de justicia y dignidad para esos cadáveres sin nombre enterrados en las cuentas despertara en nosotros un espíritu vengativo ni un mezquino consuelo a nuestro dolor. Sobre todo porque los hijos y nietos de aquellos verdugos son a su vez hermanos, nietos o yernos de aquellas víctimas y la mayoría de ellos ignora o quiere olvidar sus ancestros verdugos mientras reivindica la memoria del que yace en las cunetas”.
Andrés dijo que lo leído era en referencia a la guerra y la posguerra, pero advirtió que en el salón de actos de la casa de la memoria había en aquel momento sentado en una silla un camarada que fue torturado en 1975 y porque denunció a su verdugo llamándole torturador el verdugo encima se querella por injurias contra él. Andrés se refería al caso de José Ortega, albañil jubilado contra quien se querelló el ex comisario d La Línea Ángel Lozano, miembro de la brigada político social al final de la dictadura.
“Y esto es inaceptable, inaceptable”, remarcó Vázquez de Sola. El artista sanroqueño agregó que cuando se hablan de estos temas no es, como dicen muchos medios, para reabrir heridas. “No se trata de recordar para reprochar. Para olvidar hay que recordar. Lo que no se sabe o lo que no se recuerda no puede olvidarse”, explicó.
Vázquez de Sola concluyó diciendo que el Valle de los Caídos es una bestialidad fascista en la que tanta gente murió trabajando como esclavo y que eso no se puede olvidar. “Como tampoco se pueden olvidar los nombres de Franco, Queipo de Llano, ni a Mola ni a Fraga Iribarne”, dijo.
El artista sanroqueño concluyó cantando la coplilla con la que en su día celebró la muerte de Carrero Blanco. Andrés recordó que en su época se vendieron miles de copias del disco que contenía esta canción:
Les voy a contar a ustedes con mucha verdad
lo que sucedió en Madrid una Navidad.
Fue en la calle Claudio Coello tirando p´abajo
cuando el coche de Carrero pegó un voletío y se fue al carajo.
El policía que iba delante
se creía que era un plato volante.
Y el jesuita con emoción,
que le había dado la comunión,
dijo al ver el gran salto mortal
que dio Carrero como si tal:
Le he dado una hostia tan fenomenal
que ha pasado por encima de la catedral.

Al finalizar el acto, Andrés descubrió una placa en el salón de actos de la Casa de la Memoria, que desde ahora se llama Salón de actos Andrés Vázquez de Sola. Además el artista recibió la poesía, Para la libertad, de Miguel Hernández, enmarcada y con una dedicatoria del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar: “Para Andrés Vázquez de Sola, artista, andaluz universal, hombre que conquistó su libertad luchando por la de los demás. Con el afecto y el agradecimiento eterno de sus amigos del Campo de Gibraltar”.

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