"A Daniel Ortega lo fusilaron porque la alta burguesía de El Puerto lo odiaba"

La Casa de la Memoria fue, por primera vez en su historia, escenario de la presentación de un libro. Mejor dicho, de dos. El jueves 24 de noviembre de 2016 Ediciones El Boletín y el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar presentaron en el salón de actos de la casa Las emociones de la memoria, de Javier Pérez Guirao, y Daniel Ortega, el médico comunista que revolucionó El Puerto, de Manuel Almisas. La lluvia y el mal tiempo no impidieron la asistencia de un público interesado y participativo. 


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Eduardo Albaladejo, director de Ediciones El Boletín, presentó a los autores de los dos libros cuya editorial publicó este mismo año 2016. Albaladejo tuvo palabras de agradecimiento para los responsables de la Casa de la Memoria y los animó a seguir en su labor de reivindicación y divulgación de la memoria histórica.
Manuel Almisas explicó que al investigar para participar en la redacción de María Luisa Rendón Martell. Movimiento obrero y represión franquista en El Puerto de Santa María, fue conociendo muchas cosas sorprendentes sobre Daniel Ortega, esposo de la protagonista del libro. Ortega, además de médico muy conocido, fue diputado por la provincia de Cádiz y miembro del comité central del Partido Comunista de España.
Almisas vio la necesidad de escribir otro libro sobre él para dar a conocer a los portuenses y a toda Andalucía la figura de este hombre ejemplar. “Daniel Ortega era uno de los mejores médicos que había en toda la provincia y los médicos de Cádiz capital, por ejemplo, si un especialista de corazón operaba a alguien, luego para el seguimiento del paciente en El Puerto… ¿A quién recomendaban? A Daniel Ortega”, explicó el historiador.
Almisas dijo que el humanismo y la entrega al servicio de los demás las practicó hasta el final de sus días. “Cuando estuvo preso en Cádiz casi nueve meses, y conociendo ya su condena a muerte en el mes de marzo del 41, decide comenzar a tratar en la Cárcel Real a los enfermos más contagiosos, a los terminales, a los moribundos. Él nunca le contó a María Luisa su condena a muerte y ella le decía en una de sus cartas “pues como tu bien dices, sería estúpido, después de todo lo pasado y de haberte librado de la muerte, habiéndola visto tan de cerca, morir tan oscuramente. Te has librado de la guerra y ahora te vas a morir de un contagio”.
Finalmente fue fusilado. Para Manuel Almisas el origen de su condena estaba bastante claro: “Era el odio que tenían los fascista de El Puerto contra este matrimonio, porque siendo cultos, un médico respetado y prestigioso del pueblo, no entendían cómo podían estar con los obreros, metidos en las huelgas y en los sindicatos”, afirmó. “Fueron las declaraciones de las familias ricas de El Puerto las que fueron decisivas. No tenían nada para fusilarlo. Tres años después de terminar la guerra, no había matado a nadie, no había hecho nada grave, y se lo traen para Cádiz. ¿Por qué? Habían investigado en el sumario, por los informes de la policía gubernativa, los falangistas, requetés, guardia civil y alcaldía, y supieron la importante labor política, sindical y social que había hecho en El Puerto”.
Manuel Almisas concluyó la presentación de su libro con una sorpresa. Proyectó tres minutos del documental que se está terminando de hacer sobre la vida de María Luisa Rendón. Lo que los asistentes al acto pudieron ver fue la secuencia del fusilamiento de Daniel Ortega en Cádiz. El documental, que está dirigido por Jesús Graván, se estrenará a principios de 2017.
Javier Pérez Guirao presentó a continuación su libro Las emociones de la memoria. El libro recoge las entrevistas realizadas a Elena Fernández Muñoz y Dolores y Teresa Roldán Armario, tres mujeres íntimamente relacionadas con las exhumaciones de la fosa común del cementerio de Puerto Real realizadas en 2016, en las que se han hallado los restos de más de 100 personas fusiladas. Elena es hija de José María Fernández, alcalde de Puerto Real. Dolores y Teresa son hijas del alcalde de San Fernando Cayetano Roldán, asesinado en 1936 como también lo fueron tres de sus hijos y cuyos restos se presuponen se encuentran entre los exhumados de la fosa puertorrealeña.

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Guirao explicó la urgencia que existe para recoger testimonios como los de estas mujeres. Reconoció que el conocimiento del pasado traumático más cercano es aún un territorio cruzado de desconocimiento, silencios, demandas y reflexiones por atender y concluir. Pero añadió que la población que vivió en la infancia los hechos de los que ahora las fosas dan cuenta continúa viva. “Y es la única, y la última, que mantiene la calidad de testigo en relación con lo sucedido”, añadió. El investigador cree que ver las imágenes de los esqueletos exhumados en los cementerios ha ayudado a muchas de estas personas a romper el silencio.
El libro está estructurado en cinco capítulos, uno por cada una de las entrevistadas, más la introducción y un quinto en el que Pérez Guirao hace una reflexión sobre lo que las une a todas: El duelo inconcluso por la pérdida de sus padres y hermanos.

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