Los ayuntamientos de Castellar de la Frontera y Casares van a colaborar con la Casa de la Memoria La Sauceda

Los ayuntamientos de Castellar de la Frontera y Casares van a colaborar en la apertura y mantenimiento de la Casa de la Memoria La Sauceda, iniciativa del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y de la Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo en La Sauceda y el Marrufo (Afresama), con sede en Jimena de la Frontera


Así lo confirmaron el alcalde de Castellar, Juan Casanova, y la concejala de Cultura de Casares, Rocío Ruiz Romero, en una reciente visita que juntos hicieron a la Casa de la Memoria, situada en la céntrica calle Sevilla, a pocos metros del Ayuntamiento de Jimena. Casanova y Ruiz Romero estuvieron acompañados en su visita por Andrés Rebolledo, presidente del foro y Afresama, que les explicó los orígenes, objetivos y necesidades de la Casa de la Memoria, cuya inauguración oficial está prevista para noviembre. El acalde y la concejala se quedaron entusiasmados con todo lo que rodea este proyecto: la obra realizada en el edificio para reformarlo y adaptarlo, los espacios e instalaciones de que dispone, la biblioteca y archivo que ya van aumentando sus fondos y los objetivos y actividades que con su puesta en funcionamiento persigue el foro.

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Ambos ayuntamientos van a firmar con el foro un convenio de colaboración que regule y establezca las formas en que se va a materializar esa ayuda. Casanova y Rebolledo coincidieron en que todos los municipios del Campo de Gibraltar deben involucrarse en este proyecto porque la historia reciente de todos ellos se va a estudiar y divulgar en la casa. Ambos destacaron la relación estrecha y especial que tienen los vecinos e instituciones de Jimena y Castellar, lo que hace más lógica y necesaria la colaboración municipal con el foro.
El presidente del foro explicó a Rocío Ruiz que esta asociación ha recibido una donación de libros del Centro de Estudios Andaluces, entidad de la que depende el Museo de la Autonomía de Andalucía situado en la casa de Coria del Río donde vivió Blas Infante los últimos años de su vida, antes de ser asesinado por los sublevados fascistas en 1936. Rebolledo explicó a la concejala que la memoria del padre del andalucismo, que tiene ya un espacio en su casa natal de Casares, también será objetivo prioritario para la Casa de la Memoria.
La Casa de la Memoria, un espacio abierto para el estudio, la investigación, la divulgación y la difusión de todo lo relacionado con la memoria histórica no sólo de Jimena, sino de toda Andalucía, es un proyecto que comenzó a fraguarse en 2012. Fue gracias a la ayuda de Miguel Rodríguez, empresario linense, que tiene a un abuelo y a una bisabuela fusilados en el Marrufo, cortijo del valle de La Sauceda donde aquel mismo año fueron exhumados los cuerpos de 28 personas fusiladas por las tropas franquistas en 1936 y 37. Rodríguez adquirió el inmueble, que entonces estaba en ruinas, y gracias a su ayuda se ha podido rehabilitar y adaptar para convertirse en lo que hoy es.

La Diputación Provincial de Cádiz y el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar firmaron a finales de abril pasado dos convenios que están permitiendo adquirir parte del equipamiento de la Casa de la Memoria, asegurar su apertura y financiar el desarrollo de sus primeras actividades. Los acuerdos firmados por la presidenta de Diputación, Irene García, y el presidente del foro, Andrés Rebolledo, regulan las condiciones de la aportación económica de Diputación.

Situada en el casco histórico de Jimena, en el número 53 de la calle Sevilla, la Casa dispone de. 400 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. Tiene una sala para una exposición permanente, una biblioteca con 1.500 libros sobre memoria histórica, una sala de conferencias, un archivo, oficinas, una sala de reuniones, dos patios y una terraza. La sala expositiva, que actualmente se está terminando de hacer, está dedicada a la historia de La Sauceda y el Marrufo; la guerra civil y la represión franquista en el Campo de Gibraltar; la guerrilla anti-franquista; y el trabajo esclavo de las 30.000 personas traídas desde toda España a la comarca para trabajar en los batallones de presos republicanos.