FRANCISCO LÓPEZ HERRERA

Francisco López Herrera, Currito, nació en 1922 en Jimena pero se crió en la Estación de San Roque, donde pasó la infancia y la adolescencia. Tras la guerra tuvo que huir al monte para que no le pasara como a su padre: morir fusilado por defender a la República. Vinculado al Partico Comunista de España, se unió a la guerrilla cerca de Ronda y trabajó llevando suministros y haciendo de enlace para la Agrupación Guerrillera Fermín Galán. Herido por la Guardia Civil al poco de incorporarse a la guerrilla estuvo a punto de morir. Pero se recuperó y volvió a la lucha. Fue detenido el 18 de julio de 1949 y juzgado en Sevilla junto a otros diez compañeros. De los once encausados, siete fueron fusilados y cuatro, entre ellos él, vieron conmutada la pena capital por cadena perpetua. Preso en el penal de Burgos, el primer año lo pasó en celdas de aislamiento. Salió en libertad en 1966. Volvió a San Roque, donde lo esperaba su novia, Ana, con la que vivió hasta su muerte en 2009. Comunista siempre, comentaba que, si hacía falta, él estaba dispuesto a echarse al monte otra vez.