hermanos PÉREZ RODRÍGUEZ

Inés, Josefa y Domingo Pérez Rodríguez eran apenas unos niños cuando los aviones bombardearon La Sauceda. Aún conservan el recuerdo de los zumbidos en el aire, las bombas y los tiros. También el de su padre escondiéndolos en una cueva para ponerlos a salvo. Allí pasaron unos días, asustados y con el alma en vilo. Por un boquete que había en el techo su padre entraba y salía del escondrijo en busca de alimentos. Hasta que un día Francisco Pérez Fernández, de 44 años, trabajador del corcho, el carbón o el contrabando con Gibraltar, salió para buscar comida para sus hijos y nunca más volvió. Su madre se quedó sola con cinco niños pequeños a los que alimentar y educar. Fue una posguerra dura para ellos pero sobre todo para su madre, que nunca quiso ponerse luto porque siempre conservó la esperanza de que su marido volviera algún día. Como volvieron algunos familiares que en los años cuarenta regresaron a Algeciras desde Francia cuando todo el mundo los daban por muertos. Inés, Josefa y Domingo, y sus otros dos hermanos hoy ya fallecidos, vivieron con su madre en Los Barrios, y luego en Algeciras.