Una denuncia desde el exilio sobre una estafa del franquismo contra trabajadores de La Línea en Gibraltar

Carta de UGT de Casablanca a UGT de Toulouse, 1953.

Carta de UGT de Casablanca a UGT de Toulouse, 1953.

El Archivo de la Casa de la Memoria La Sauceda se ha nutrido de una documentación reprografiada aportada por el Archivo General de Gibraltar y procedente de la Fundación Largo Caballero en la que se incluye un intercambio epistolar entre el secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT) de Toulouse (Francia), Pascual Tomás, y el secretario del grupo departamental de Marruecos Occidental de la UGT de España en el Exilio, con sede en Casablanca, Miguel Peydro, fechado en 1953.

Entre las cartas incorporadas al Archivo se encuentra un informe redactado por un militante de la organización ugetista de Jaén, Alfonso Fernández, que se lo remitió desde Sevilla a Peydro y que éste reenvió a Tomás el 6 de mayo de 1953. En dicho informe se dice: "Es notorio que el régimen franquista se mantiene a fuerza de crímenes y estafas (...). Sin embargo, los timos, las estafas y los engaños del siniestro franquismo no son tan conocidos. Vamos a señalar hoy el robo de que son objeto los trabajadores de La Línea con el pretexto de la creación de una mutualidad que constituye una burla cruel e intolerable para los trabajadores".

Según este escrito, unos 11.000 trabajadores de La Línea iban diariamente a Gibraltar para trabajar en la colonia británica. La denuncia decía textualmente: "El término medio de los jornales semanales percibidos por esos obreros es el de tres libras. Pues bien, cada trabajador debe cambiar obligatoriamente todo el importe íntegro de su trabajo en las oficinas del Banco de España colocadas en a frontera y al efectuar ese cambio los empleados del Banco le retienen del salario a cada obrero 5 pesetas por libra cambiada, es decir, unas 15 pesetas semanales destinadas a la Mutualidad fantasma. De esta forma semanalmente van a la caja de la Mutualidad 165.000 pesetas, lo que asciende al año a la suma de ocho millones y medio de pesetas (...). ¿Qué es lo que se hace con esos ocho millones y medio de pesetas que anualmente se roba a los trabajadores? Una parte de esa fabulosa cantidad sirve para pagar sueldos a los falangistas empleados en ese inútil organismo (...). La otra parte de los ingresos debe perderse entre los dirigentes de la CNS para ir engrosando sus fortunas personales (...). La Mutualidad de la que estamos hablando no produce ninguna clase de beneficios ni ventajas a los obreros de La Línea (...)".