Trabajos forzados, un castigo cruel y un gran negocio


Treinta mil personas trabajaron como esclavos en el Campo de Gibraltar entre 1939 y 1943. Eran presos republicanos utilizados como mano de obra cautiva que construyeron una serie de infraestructuras para el llamado Plan de Fortificaciones del Estrecho.
Pasando hambre, frío y enfermedades y viviendo a la intemperie, los presos hicieron a pico y pala una red de carreteras, baterías de artillería, túneles, estaciones eléctricas, surtidores de gasolina, dos hospitales y todo tipo de instalaciones militares que permitieran controlar el Estrecho y combatir contra los aliados en la Segunda Guerra Mundial.
El régimen franquista mataba así dos pájaros de un tiro: castigaba cruelmente a los vencidos en la guerra y ahorraba dinero en las obras para sus planes de guerra.




forzados


Dos meses después de acabada la guerra civil, en el mes de mayo de 1939, el general Franco ordena la construcción en las dos orillas del Estrecho de Gibraltar de cientos de kilómetros de carreteras y carriles, búnkeres, nidos de ametralladoras, fortificaciones, apeaderos en los ferrocarriles, muelles, polvorines, instalaciones militares de todo tipo y el emplazamiento de piezas de artillería y cañones en lugares estratégicos. 

Su objetivo: Entrar en la Segunda Guerra Mundial del lado alemán y conquistar Gibraltar. El general golpista, que había recibido la ayuda material y humana del dictador alemán para derrotar a la España democrática, buscó entonces la ayuda del líder nazi y fueron técnicos alemanes los que también asesoraron en el diseño y construcción de los búnkeres y fortificaciones de esta comarca. Pero en 1943, cuando las obras estaban acabando, y viendo más cercana la derrota de Hitler, Franco empieza entonces un acercamiento a los aliados y a decir que las obras del Estrecho eran sólo con fines defensivos.

Pero la cronología de los hechos desmiente lo que la propaganda franquista ha repetido durante decenios. El 16 de marzo de 1939, quince días antes del parte oficial que da por concluida la guerra, el general Queipo de Llano, jefe del Ejército del Sur sublevado, recibe una carta del general jefe del Campo de Gibraltar, informándole de los estudios previos que, por orden del Generalísimo, ha iniciado para hacer una línea de fortificaciones entre La Línea y Gibraltar. El intercambio de comunicaciones entre los altos mandos es extenso en estas fechas y, ya el 25 de abril, Queipo de Llano envía un telegrama al comandante general de Ingenieros del Cuartel General del Generalísimo en el que le dice que el Regimiento de Fortificaciones número 4 está ya en La Línea, San Roque y Tarifa a la espera de las órdenes expresas para comenzar las obras. Queipo añade que, como aún no se han recibido esas órdenes, él propone empezar en La Línea a hacer nidos de ametralladoras de cemento, ocultos lo más posible a las vistas del Peñón de Gibraltar, que sirvan para batir las avenidas y vías de acceso buscando la máxima resistencia al fuego enemigo.

El 30 de abril de 1939 el mismo Queipo comunica al coronel jefe de la División 112 que estudie la construcción de caminos para el tráfico de automóviles y que calcule cuantos batallones de trabajadores, es decir de presos, va a necesitar para ello. Se refería entonces el general golpista a los cuatro primeros carriles que se construirían: El camino que va desde Casas Viejas a Tarifa pasando por el Santuario de la Luz, el que va desde la Estación de Jimena hasta Gaucín, el que va desde la carretera Jerez-Los Barrios hasta Facinas y la carretera Nacional 340 y el que va desde Castellar hasta la carretera Nacional 340 pasando por Sotogrande.

Y el 1 de mayo Franco ordena a Queipo y éste a su vez al coronel del Regimiento de Fortificaciones número 4 que cierre urgentemente con muros de cemento los accesos del peñón de Gibraltar a La Línea, cortando la carretera en tres puntos con muros de cemento y dejando el hueco preciso para el paso de un camión. “(...) que se tendrá cerrado con vigas de hierro en evitación de sorpresa”, dice textualmente la orden.

Doce compañías de zapadores llegan ya en el mes de mayo a la comarca, además del personal director y de vigilancia y en el mes de agosto comienzan de forma generalizada las obras con mano de obra esclava, es decir con los presos del Ejército republicano y demás presos políticos encuadrados en los batallones de trabajadores. Es también en agosto cuando la Comisión de Fortificación de la Frontera Sur termina de redactar el Plan de Fortificaciones del Estrecho. Comienzan entonces las obras para fortificar esta zona costera del Sur de España desde Conil hasta el río Guadiaro, aunque con mayor presencia en la franja costera Bolonia-Gibraltar. Estas fortificaciones se realizan durante los años 1940 a 1945, aunque el grueso de las obras fueron ejecutadas entre 1941 y 1943.


Enlaces para saber más sobre la prisioneros republicanos:

- http://www.foroporlamemoria.net/102-otros/76-los-caminos-de-los-prisioneros.html 
- http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/el-trabajo-esclavo-los-presos-politicos-del-franquismo-en-andalucia 
- http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008/09/los-batallones-disciplinarios-de.html 
- www.lacomunapresxsdelfranquismo.org/.../Esclavos-del-franquismo-Trabajos-forzad..
- www.lapirenaicadigital.es/SITIO/ESCLAVOSFRANQUISMO2.pdf 
- http://www.diariodejerez.es/article/provincia/2241981/carreteras/hechas/por/presos/esclavos.html