Poca guerra y mucho fusilamiento en el Campo de Gibraltar


El Campo de Gibraltar apenas vivió episodios bélicos durante la guerra. El golpe de Estado de los sublevados contra el Gobierno legítimo de la Segunda República triunfó rápidamente en Algeciras, La Línea y San Roque. No hubo prácticamente guerra, pero sí una represión feroz. Hay constancia documental del asesinato o fusilamiento de más de 600 personas, a las que habría que añadir muchas que fueron ejecutadas en los primeros meses de guerra sin que quedara rastro de su desaparición, o que murieron fuera de la comarca. Los historiadores calculan que las tropas franquistas fusilaron a unos mil habitantes del Campo de Gibraltar. Sólo en Algeciras unos trescientos y otros tantos en La Línea. En Jimena, donde la resistencia popular retrasó la entrada de los fascistas hasta finales de septiembre de 1936, hay constancia de unos cien fusilados a manos de los fascistas.


 

Mucho fusilamiento


Uno de los primeros objetivos de los golpistas del 18 de julio de 1936 era controlar el Campo de Gibraltar y el Estrecho. La importancia estratégica de esta zona era doble: por un lado es la vía de comunicación natural y obligada entre el Atlántico y el Mediterráneo y por otro tenía a catorce kilómetros, en la orilla sur del estrecho, el Protectorado español en Marruecos. Allí estaban las tropas que los golpistas necesitaban utilizar con rapidez para conquistar terreno en la Península y marchar hacia Madrid. Algeciras era uno de los puertos a los que los golpistas pensaban traer esas tropas africanas. El otro era Málaga, pero como esta ciudad se mantuvo leal a la República, Algeciras se quedó como único punto de desembarco. En la mañana del mismo día 19 de julio llegaban a Algeciras los vapores Cabo Espartel y España núm. 5, que traían al segundo Tabor de Regulares de Ceuta. Los escoltaba el cañonero Dato, en manos de los sublevados que se aproximó a La Línea y desde las cercanías del puerto de Gibraltar cañoneó al cuartel de Infantería de Ballesteros para intimidar a la guarnición que no se había sumado al movimiento. El hecho de que, en un primer momento, la mayor parte de la flota española permaneciera fiel al Gobierno republicano, impidió que más tropas moras de los sublevados viajaran por barco hasta Algeciras. Y empezaron entonces los transportes en avión. Hasta que el 5 de agosto atravesó el estrecho lo que los golpistas llamaron el Convoy de la Victoria.

Algeciras estaba desde el 18 de julio en manos de los sublevados. La trama conspiratoria estaba integrada por el capitán del cuerpo de Inválidos Enrique Castillo, que hacía de enlace con el Ejército de África por sus especiales vínculos con el teniente coronel Yagüe; el teniente coronel Coco, el comandante de Estado Mayor González Pons y los capitanes Díaz Fernández y Fernández Cortada. Ellos fueron los que tomaron el poder en la guarnición militar de esta ciudad, destituyendo y fusilando al comandante del regimiento de Infantería nº 7, Joaquín Gutiérrez Garde, conocido por sus ideas izquierdistas. Otro de los primeros en ser fusilados fue Salvador Montesinos, alcalde de una ciudad con gran implantación de republicanos y anarquistas en la que el Frente Popular obtuvo el 84 por ciento de los votos el 16 de febrero de 1936.

La Línea tardó un día más que caer en manos de los golpistas. El 19 de julio de 1936 varios centenares de linenses se congregaron junto al cuartel de Ballesteros, donde estaba el mando de la guarnición militar de la ciudad. El pueblo de La Línea, que en febrero del 36 había dado el 90 por ciento de sus votos al Frente Popular, expresaba así su solidaridad con los militares leales, en su mayoría suboficiales, que habían derrotado a un grupo de conspiradores que intentó sumarse al golpe de Estado empezado dos días antes en Marruecos. Los concentrados seguían allí cuando llegó desde Algeciras un grupo de tropas sublevadas que inmediatamente empezó a disparar contra la multitud indefensa. Murió casi un centenar de personas y otras tantas resultaron heridas. Los suboficiales leales, que el día antes habían perdonado la vida a los mandos golpistas enviándolos a Gibraltar, fueron fusilados con rapidez. Ellos fueron solo los primeros de una larga lista de víctimas porque el resto del verano los fascistas fusilaban sin juicio previo todos los días.

San Roque, donde los golpistas también triunfaron el día 19, vivió uno de los pocos sucesos bélicos registrados en la comarca. El 27 de julio una columna procedente de la provincia de Málaga, integrada por soldados y milicianos de la CNT, entra en el pueblo y llega casi a dominarlo por completo. Sólo el cuartel de la Guardia Civil resiste. Los milicianos detienen a un grupo de personas de derechas y amenazan con fusilarlas si no se rinde el cuartel. Los atrincherados no se ceden. Los milicianos fusilan a seis de los detenidos y abandonan la ciudad ante la llegada de tropas procedentes de Algeciras más numerosas y mejor equipadas. Controlado otra vez por los golpistas, en San Roque, ese mismo día, comenzarían los fusilamientos de personas de izquierdas. Fusilamientos que no pararían antes bien entrado el año siguiente.

Hubo otro intento republicano de reconquistar terreno en la comarca. Un tren cargado de milicianos leales procedente de Ronda llegó hasta La Almoraima, en término de Castellar, el miércoles 22 de julio. Buques gubernamentales se acercaron al fondeadero de Puente Mayorga y, apoyados por tres aviones, bombardearon La Línea en un intento de ayudar a las fuerzas republicanas llegadas a La Almoraima, intentaban avanzar sobre Algeciras para hacerlas retroceder a las llegadas de Ceuta. Pero por la tarde, aviones rebeldes procedentes de la base de Tetuán hacían lo propio con la escuadra y con la estación de La Almoraima y obligaban a los trenes a retroceder hasta las estaciones de Castellar y Jimena de la Frontera.

El resto de las poblaciones campogibraltareñas cayeron pronto en manos de los sublevados: Los Barrios, el 23; y Tarifa y Facinas, el 24. Algo más tardaron Castellar de la Frontera, el 28 de agosto, y sobre todo Jimena de la Frontera, que siguió en poder de los leales a la República hasta el 28 de septiembre. Para la conquista de estos pueblos, las fuerzas golpistas utilizaron columnas compuestas de diversos cuerpos de militares y voluntarios, entre ellos los tabores de regulares, las tropas marroquíes que tanto terror infundirían luego en toda Andalucía. Al entrar en los pueblos, donde encontraban muy poca resistencia armada, los jefes militares de las columnas destituían los ayuntamientos, nombraban comisiones gestoras, clausuraban los sindicatos y partidos, organizaban milicias y daban las normas e instrucciones para controlar la población.

En Jimena esta dinámica no resultó tan fácil. Situada sobre un monte que corona un castillo medieval, Jimena resistió hasta finales de septiembre y en la batalla en que cayó hubo numerosas bajas. Jimena se había convertido en uno de los lugares de refugio de miles de campogibraltareños que huían de los pueblos ya conquistados por los golpistas. Al aproximarse las tropas de regulares, una gran mayoría de habitantes de Jimena, como antes había pasado con los demás municipios de la comarca, huyó en dirección a la provincia de Málaga.



Enlaces para saber más sobre el éxodo de los campogibraltareños:

Enlaces para saber más sobre la represión franquista en Andalucía:
- http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/el-papel-del-campo-gibraltar-en-la-guerra-civil gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/.../1/Gibraltar_y_la_Guerra_Civil_espanola.pdf  
http://www.foroporlamemoria.net/campo-de-gibraltar.html
- http://www.foroporlamemoria.net/campo-de-gibraltar/reportaje-cg.html
https://www.youtube.com/watch?v=RD7tdu3x7BI
- http://guerracivildiadia.blogspot.com.es/2014/08/algeciras-alzamiento-en.html
- http://www.foroporlamemoria.info/documentos/Europa_Sur240120004.htm
- http://www.juntadeandalucia.es/administracionlocalyrelacionesinstitucionales/mapadefosas/busquedaTumbas.cgj?codigoTumba=1100401&codigoProvincia=2  
http://lalineaenblancoynegro.blogspot.com.es/2011/07/la-guerra-civil-espanola-en-las-paginas.html